
La diversidad de razas de perros que existe hoy en día es abrumadora. Sin embargo, aunque por fuera pueden ser muy diferentes, algunos nos hemos empeñado en creer que lo que hay dentro de ellos a nivel emocional puede ser muy parecido. No obstante, los perros pequeños han sido vistos en numerosos círculos como «menos perro», y esto ha traído consigo unas repercusiones comportamentales en ellos muy trágicas en muchas ocasiones. Este estudio analiza en profundidad las consecuencias de ser un perro pequeño para las personas.

Comportamiento de perros pequeños y grandes: efectos de los métodos de educación, inconsistencia en el comportamiento del propietario y niveles de implicación en las actividades con el perro.
El comportamiento del «propietario» es un factor bien conocido y demostrado que puede actuar como posible causa de comportamientos indeseados en perros pequeños, tales como agresividad o excitabilidad.
El objetivo de este estudio fue profundizar sobre si determinados comportamientos por parte del «propietario» difieren entre las personas que conviven con perros pequeños (< 20 kilos) y perros grandes (>= 20 kg), tales como el tipo de método de educación usado, la constancia en la educación por parte del propietario o la implicación en compartir actividades.
Con este objetivo se le envió un cuestionario a un grupo de «propietarios» de perros domésticos de una ciudad y otro grupo de personas procedentes de una población suburbana (tasa de respuesta: 28%), realizándose los correspondientes análisis de resultados sobre un total de 1.276 cuestionarios.
Los resultados confirmaron que los perros pequeños son vistos como menos «obedientes», más agresivos y excitables, y más ansiosos y temerosos. Los propietarios de perros pequeños informaron de haber sido menos constantes en las interaccciones con sus perros, y de haberse implicado menos en la educación y en las actividades de juego conjuntas.
El uso frecuente de castigos se ha asociado al incremento de la agresión y la excitabilidad, tanto en perros grandes como pequeños, mientras que comportamientos no deseados como calmar o distraer al perro se relacionan en mayor medida con métodos de educación canina basados en la utilización de refuerzos positivos (ej. premios).
El principal resultado de este estudio es que un uso frecuente de los castigos está relacionado con una mayor ansiedad o miedo, especialmente en perros pequeños.

En conclusión, los propietarios de los perros más pequeños podrían mejorar significativamente la educación de sus perros siendo más constantes con las pautas e implicándose más regularmente en el juego y actividades conjuntas con ellos.
Los problemas de comportamiento podrían reducirse evitando métodos de castigo, ya que dicho castigo podría provocar en los perros miedo o agresión.
Véase: Arhant, C., H. Bubna-Littitz, A. Bartels, A. Futschik & J. Troxler (2010). «Behaviour of smaller and larger dogs: Effects of training methods, inconsistency of owner behaviour and level of engagement in activities with the dog.» Applied Animal Behaviour Science 123(3-4): 131-142.
¿Cómo puedes aplicar esto en tu día a día?
A lo largo de muchos años he convivido con muchos perros de diversos tamaños, razas, edades,... Con el tiempo, te das cuenta de que muchos de sus problemas los originamos nosotros los seres humanos, y que los perros pequeños que tuvieron la inmensa fortuna de caer en un hogar donde el tamaño no importaba y respetaron su entidad de perros, desarrollaron unas habilidades sociales tan buenas o mejores que las de cualquier mastín o dogo.
Sin embargo, desgraciadamente, los perros pequeños traen consigo la maldición del "toy" o miniatura, el estigma de ser visto como un juguete o un peluche. Me encantan todos los perros, para muchas cosas no veo la necesidad de poner una "etiqueta" de pequeños y grandes, pero me encanta verlos ser perros sociales. Es tan molesto un perro mini ladrando a todo lo que le rodea desbordado en un estado de hiperexcitación como un gran danés gruñendo ante su hueso favorito. ¿Cuál es la diferencia entre ambos perros? Para ellos, para esos perros, probablemente no hay mucha (salvando claramente la percepción del tamaño del mundo): se sienten tan igualmente perros el uno como el otro. ¿Y para nosotros las personas? Mucha, los perros pequeños con demasiado frecuencia son denigrados a la categoría de muñeco andante. Estos perros necesitan ser respetados y entendidos. En este contexto surge un estudio tan interesante como el que aquí presentamos, que profundiza sobre los efectos tan devastadores de olvidar lo que son: ¡¡¡perros!!! Si convives con un perro pequeño que muestra problemas de conducta y has leído hasta aquí, trata de replantearte las cosas. Necesitan muchas cosas similares a un mastín, son perros. Desde La Brújula Canina aprovechamos la ocasión para felicitar a todas esas personas que han sabido dejar a su perro pequeño desarrollarse y crecer como individuo, lejos de las leyendas urbanas asociadas a su tamaño. ¡Gracias!
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Me duele tanto ver al «toy» colgando de la correa como al «ppp» recibiendo un tirón seco de collar de pinchos cuando los respectivos propietarios consideran que eso (lo que sea que haya hecho el perrito o vaya a hacer) no se puede tolerar.
El día a día… ??
Sin lugar a dudas, Amarna. Muchas veces las personas no somos conscientes cuando nos relacionamos con un perro pequeño de la abismal diferencia que existe entre nuestros tamaños, lo cual, sumado a sus sentidos especialmente sensibles, puede desembocar en un estrés muchas veces insportable para el perro. Gracias por tu reflexión Amarna, un abrazo
Muy bueno y muy interesante, la prueba de esto que describes, la tengo en mi propio barrio.
En total contando con mi perro que pesa 26kg, habrá unos 5 perros, el más grande pesará 30.
Pues el «jefe» y al que todos respetan es un caniche negro de unos 6 años que pesará unos 4 kg, y ha sido tratado como perro, no como juguete.
Es sociable con perros y humanos y bastante equilibrado, digo bastante porque siempre se puede mejorar. …
Un saludo!
Muchas gracias como siempre por aportarnos historias interesantes, Aitziber. Efectivamente, es exactamente tal cual lo cuentas. Nuestro senior Wily de 16 años pesa 13 kilos y nunca lo he visto terminar mal con ningún perro, es muy respetado, pero no a base de la imposición por la fuerza física, si no de comunicación canina. Enhorabuena por tener cerca a ese caniche, siempre son perros cuya presencia se agradece, ya que son capaces de poner un poco de orden en el grupo. Gracias, Aitziber, ¡un saludo!