
Con bastante frecuencia las personas tenemos tendencia a asociar determinadas razas de perros a determinados comportamientos concretos. Creemos de manera absoluta que la raza muestra una prioridad suprema sobre las virtudes y defectos de su conducta. Tendemos a pensar que muchos de los problemas de comportamiento están estrechamente asociados a determinadas razas, y desafortunadamente muchas veces en base a ello elegimos el perro con el que vamos a convivir los próximos años. Sin embargo, la configuración del comportamiento canino es es un proceso multifactorial, y la raza es sólo un factor más entre otros muchos, como la genética familiar (que no de raza) y las experiencias pasadas. Descubre en este estudio cuánto del comportamiento de tu perro está vinculado a su raza. Podrás comprobar que, como sucede con frecuencia, las apariencias engañan.
Efecto de la raza, sexo y camada en el comportamiento de cachorros de dos meses en un test estandarizado

Hasta la fecha, se ha realizado un número considerable de estudios que han demostrado la existencia de diferencias entre razas caninas desde el punto de vista de su perfil genético, habilidades cognitivas y rasgos de personalidad.
Sin embargo, en muchos de estos estudios cada raza de perro ha sido normalmente considerada como un grupo homogéneo. Recientemente algunos investigadores han cuestionado si el comportamiento de las razas actuales todavía refleja su evolución histórica o si por el contrario los intensos procesos de selección y las barreras geográficas han generado una realidad más fragmentada.
La mayoría de los estudios tratan de evaluar y comparar los rasgos de personalidad de las razas actuales focalizándose en la evaluación de perros adultos, donde los efectos potenciales del entorno ambiental o social en el comportamiento canino son difíciles de separar de la herencia genética de cada raza desde un punto de vista práctico.
En el presente estudio, los autores trataron de evaluar las diferencias de personalidad tanto dentro de una misma raza como entre razas para cachorros de dos meses mediante observación comportamental directa de 377 cachorros de 12 razas diferentes.

Los resultados mostraron que no había efecto del sexo, pero sin embargo sí lo había tanto para la raza como para la camada, afectando estos factores de forma significativa en determinados rasgos de personalidad. La raza explicó el 10% de las diferencias de comportamiento entre individuos, mientras que el efecto de la camada fue notablemente más elevado, explicando en total un 23% de dichas diferencias.
Tomados estos datos conjuntamente, dichos resultados sugieren que la raza parece tener alguna influencia en los rasgos de personalidad de un individuo determinado, pero que estos rasgos de comportamiento resaltan notablemente la importancia de los efectos de la camada.
Véase: Barnard, S., S. Marshall-Pescini, A. Pelosi, C. Passalacqua, E. Prato-Previde & P. Valsecchi (2017). «Breed, sex, and litter effects in 2-month old puppies’ behaviour in a standardised open-field test.» Scientific Reports 7.
¿Cómo puedes aplicar esto en tu día a día? Desde un punto de vista evolutivo, se ha demostrado ampliamente que el perro es la especie animal con mayor variabilidad intraespefícica a nivel de razas. Este hecho probablemente es la principal razón por la cual las personas tendemos a pensar de un modo muy "sólido" que la variabilidad morfológica canina lleva acompañada una diversidad comportamental (basada en la genética) tan amplia. Sin embargo, no todos los caracteres genéticos se modifican a la misma velocidad (ej. morfología y comportamiento). Para algunos profesionales del mundo canino de hoy en día, la raza a la que pertenece un determinado individuo con problemas de conducta puede ser una de las causas de dichos comportamientos no deseados, pero sin lugar a dudas hay factores evolutivos (genéticos) con mayor incidencia que la raza en sí misma. Este estudio demuestra que el comportamiento de un perro puede depender en una parte de la raza, pero que sin embargo, está mucho más influenciado por otros factores, como la camada. Estos resultados abren una puerta para siempre: la raza pocas veces es la culpable de los problemas de conducta de nuestros perros.
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