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La Brújula Canina

"El blog para orientar nuestro camino junto con los perros"

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¿TIENEN EL MIEDO Y LA AGRESIVIDAD UNA BASE GENETICA?

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Una de las mayores controversias que están sobre la mesa en el debate actual sobre el comportamiento canino es hasta qué punto la herencia genética en cada individuo determina su comportamiento y en qué medida esto es modificable o no. Los planes de modificación de problemas conductales, como el miedo o la agresividad, muchas veces fracasan u obtienen resultados muy parciales sobre algunos perros y no existen razones aparentes para ello. Descubre en este artículo por qué la genética puede ser el factor «fantasma» detrás de los problemas de conducta de algunos perros.

Mapeado genético del miedo y la agresión canina

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El miedo / ansiedad y la ira / agresión presentan una gran influencia en la salud, calidad de vida e interacciones sociales de los perros. Estas emociones son responsables del bienestar canino. Sin embargo, mientras que se conoce mucho sobre la psicología y neuroanatomía de tales emociones, poco es conocido sobre sus aspectos genéticos y, más aún, sobre por qué algunos individuos son más susceptibles a padecer determinadas patologías en condiciones de estrés.

Los resultados de este estudio mostraron que la sociabilidad y el miedo/agresión pueden estar basados en dos factores genéticos distintos no relacionados entre sí, pero sin embargo hay una clara relación entre los picos emocionales de miedo/agresión y el tamaño del animal.

 

En este estudio se evaluó un amplio conjunto de rasgos relacionados con el miedo y la agresión canina. Las áreas de la amígdala y el hipotálamo se encuentran entre las regiones del cerebro con los niveles más altos de determinadas proteínas responsables de un incremento significativo de la ansiedad y la agresión en determinados perros.

 

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Los autores de este estudio proponen que la selección de individuos para la reducción de las variantes genéticas del miedo/agresividad podría mejorar el proceso de domesticación, siempre en aquellos casos en los que dichos problemas de conducta tuvieran una base hereditaria.

 

Véase: Zapata, I., J. A. Serpell & C. E. Alvarez (2016). «Genetic mapping of canine fear and aggression.» Bmc Genomics 17.

 


¿Cómo puedes aplicar esto en tu día a día?

El comportamiento actual de nuestro perro depende de varios factores. La "Teoría de las 4 patas" nos ayuda a entender el porqué nuestro perro se comporta así hoy en día. Genética, experiencias pasadas, entorno y referente determinan porqué nuestro perro es como es actualmente.

A pesar de que la influencia genética es frecuentemente olvidada en los tratamientos de modificación de conducta, a veces incluso demonizado como factor del comportamiento, es evidente que hay individuos con mayor predisposición genética a conductas de miedo o agresividad que otros.

¿Por qué es importante considerar los caracteres genéticos si parece evidente que la herencia genética no se puede modificar? Principalmente, desde nuestro punto de vista por dos razones: 1) los genes se expresan de diferente manera en función del entorno (lo que en genética se denomina plasticidad); 2) ser realista es un elemento fundamental en todo plan de modificación de conducta. La frustración que genera tanto sobre nuestro perro como sobre nosotros mismos el establecimiento de objetivos no realistas puede "pesar" más incluso que los propios problemas asociados.

Por tanto, la idealización del perro 10 pocas veces se cumple, y es necesario entender cuáles son los límites de nuestro perro. No vamos a conseguir lo mismo con todos los perros, aunque lo hagamos de la misma manera. 

Si un profesional canino te ofrece un resultado garantizado, del tipo que sea, te recomiendo dudar de sus métodos. RESPETA LA INDIVIDUALIDAD DE CADA PERRO, solo así podréis alcanzar una felicidad conjunta.


 

Si te ha gustado este artículo, y crees que con ello podemos aportar nuestro grano de arena para restaurar una parte de la felicidad de nuestros perros, por favor, compártelo.

Si tienes cualquier duda, sugerencia o simplemente quieres aportar tu opinión, dejanos un comentario más abajo, o bien en nuestro twitter @labrujulacanina, o en nuestra página de Facebook La Brújula Canina. 

Archivado en: Artículos científicos Etiquetado como: agresividad, comportamiento, miedo, perros, problemas de conducta

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Comments

  1. Andrés Martínez dice

    4 febrero, 2020 al 4:24 pm

    Francamente, pienso que la relación con los perros no difiere demasiado, en lo básico, de la relación con las personas. Si valoras a tu perro, le quieres y respetas le aceptas con todo lo que lleva a cuestas, sean virtudes o defectos. Otra cosa es que tengas que dejarte maltratar por él, que eso no funciona. El caso es que un perro no suele ser compañero de una sola persona, suele ser un integrante más de una familia, en la cual cada uno de sus miembros tiene su propio bagaje personal de carácter y genética, como le pasa al perro, y combinar todo eso para que no se pierda la armonía familiar no es fácil, no cuando la idea de como tratar a un perro que tienen los miembros de la familia no coinciden. Unos miman en exceso al perro, otros piensan que los mimos no son buenos, unos, los hijos, son jóvenes, suelen estar sanos, llenos de energía, otros, los padres y especialmente los abuelos, si viven en la casa, son mayores y no están en condiciones de aguantar los excesos del perro. En fin que, un perro puede ser una bendición o una maldición dependiendo de la familia a la que haya ido a parar. Y no nos engañemos, un perro no es una cosa, es un ser vivo, al que le debemos respeto y cuidados que tal vez no estemos preparados para prestar. Tanto es así que, pienso que las autoridades competentes deberían exigir un examen psicológico para tener un perro en la casa, como se exige para tener un arma de fuego, o para tener un animal peligroso. Y no solo por el bien de las personas, también por el bien del perro. Un consejo, para quien quiera tener perros en casa, antes de ir a por él aseguraros bien de que tipo de perro vais a aceptar, porque la raza es importante, el tamaño también, y el cometido para el cual han sido usados esos perros desde tiempo atrás también. No es lo mismo un perro de caza, que uno pastor, un perro de compañía que uno de competición. Por cierto que, a veces un perro gratis de la perrera municipal da mucho mejor resultado que uno de raza que cuesta un dineral. Y repito, no son cosas, y no tienes derecho de vida o muerte sobre él, son seres vivos y están protegidos por ley. Que a veces a algunos los sacan de sus casillas y se les va la mano…Dicho de otro modo, si pierdes el control con facilidad mejor no tengas perro. Te evitaras muchos problemas y vivirás más tranquilo. Un saludo afectuoso para todos.

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    • admin dice

      9 febrero, 2020 al 7:19 pm

      Muchas gracias por tu aporte, Andrés, muy generoso con tu tiempo y sin duda cargado de sentido común. Efectivamente, consideramos que los perros so un miembro más de la familia. Tal cual indicas, es cierto que en una familia los criterios pueden ser muy diferentes, tanto en la relación con el perro como a la hora de establecer la «educación» del mismo. Y sin duda, como comentas, son seres vivos complejos, llenos de emociones muy evolucionadas, similares en casi todo a las personas, salvo quizás lo que se conoce como su «umwelt» (percepción del mundo de cada especia en función de sus órganos sensoriales) y su «lenguaje» (muy diferente en algunos aspectos al de las personas, aunque en otros muy similar también). Llevas mucha razón en que hay muchas familias o personas que no están preparadas para compartir su vida con un perro, y que eso termina por cargar emocionalmente a ese perro. Efectivamente, a la inversa también ocurre, y por eso el proceso de adopción (que siempre defendemos como opción frente a la compra) debería ser algo más complicado de lo que actualmente está siendo en muchos lugares. Gracias por todas tus reflexiones, recibe un abrazote, Andrés,

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  2. David Montero dice

    18 mayo, 2017 al 10:19 pm

    Hola José Miguel,

    te he enlazado en un artículo de mi blog porque me parece fundamental tener en cuenta la genética del individuo en las modificaciones de conducta. Obviar este factor es un fallo grave que puede llevarnos a estar frustrados con los resultados.

    Hay veces que se puede cerrar totalmente un cambio de comportamiento. Pero otras veces hay que aspirar a mejorar la calidad de vida del perro, porque por genética, experiencias pasadas y otros factores el perro no se puede recuperar totalmente.

    En resumen, buen artículo y buenas reflexiones.

    Responder
    • admin dice

      22 mayo, 2017 al 10:11 am

      Muchas gracias, David. Efectivamente, la genética está ahí y en muchos perros puede ser un factor determinante. En definitiva, marcar unos objetivos realistas debería ser la base para evitar nuestra frustración y la del perro. La nuestra por no conseguirlos, la del perro por pedirle algo a lo que no puede llegar o que no puede ser. He leído tu post y me ha parecido muy completo, gracias por compartirlo, David.

      Responder
      • David Montero dice

        28 mayo, 2017 al 11:24 am

        «marcar unos objetivos realistas debería ser la base para evitar nuestra frustración y la del perro»

        Totalmente de acuerdo. Si a un perro le pedimos más de lo que puede gestionar probablemente estemos cruzando la línea que separa lo ético de lo no ético.

        Me alegro que te haya gustado mi artículo. Gracias por tomarte tu tiempo en leerlo 🙂

        Responder
        • admin dice

          30 mayo, 2017 al 11:58 am

          Así es, David, cuando le pedimos algo para lo que no está capacitado ese perro, estamos en serios problemas. Lo complicado siempre es realmente conocer cuál es ese límite innato. Es un artículo muy completo, excelente propuesta, mucho ánimo para seguir haciendo más.

          Responder
          • David Montero dice

            30 mayo, 2017 al 5:13 pm

            Gracias por tus comentarios positivos José. Si no te importa dejo el enlace para complementar el artículo de tu blog:

            https://www.conectaadiestramiento.com/el-miedo-y-la-genetica/

          • admin dice

            30 mayo, 2017 al 6:55 pm

            Gracias a ti, David, por tu esfuerzo y por compartirlo con nosotros y darnos la oportunidad de leerlo.

  3. anmarna dice

    22 noviembre, 2016 al 11:59 am

    Algo que nos rompe la cabeza cuando tenemos perros con problemitas es no lograr entender el porque de su conducta ? y no saber como ayudarle.
    Creo que también nos obsesionamos mucho con el perro perfecto. Pero… yo tampoco soy perfecta y «no pasa nada». Tendemos en general a exagerar los problemas de nuestros perros cuando en realidad los problemas los hemos generado nosotros modificando los entornos, influyendo en la satisfacción de sus necesidades, haciendo que convivan si o si con individuos humanos o no, que a lo mejor… » no les molan nada de nada»

    Responder
    • admin dice

      22 noviembre, 2016 al 4:45 pm

      Muchas gracias por tu comentario, anmarna. Estamos muy de acuerdo con tus palabras. El hecho de no entender a nuestros perros a veces es altamente frustrante, porque ello, efectivamente, implica el no saber cómo ayudarles. El perro perfecto es el perro que está a nuestro lado, con todas sus imperfecciones. Obviamente, eso no significa que no podamos hacer muchas cosas para mejorar su vida y para mejorar nuestra relación con él, pero los defectos, como bien comentas, vienen con el pack. Y no podemos estar más de acuerdo, si les permitiéramos elegir más cosas en su vida, mejor nos iría a todos. Un abrazo,

      Responder
  4. jorge dice

    20 noviembre, 2016 al 5:44 pm

    Grcias una vez mas por vuestro grano de arena,ayuda,informacion profesional educativa y sensibilizada positivamente…1+…(gracias)…

    Responder
    • admin dice

      20 noviembre, 2016 al 8:05 pm

      Muchas gracias una vez más por tus amables palabra hacia nuestro trabajo, jorge. Es un placer poder seguir trayendo contenidos que os interesen. Un abrazo,

      Responder

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