
De muchos es sabido el dicho de que «los perros se parecen a sus dueños». Está claro que los perros domésticos observan con atención, y mucha, el comportamiento de las personas, influyéndoles especialmente el de aquellas con las que conviven. El presente estudio trata de darnos pistas de cómo nuestra manera de movernos puede influir en la reacción de nuestros perros, por ejemplo, cuando presentan miedo a personas.
«Los perros domésticos muestran procesos de referencia social basados en la dirección de movimiento de los propietarios cuando se encuentran con una persona desconocida».

Los perros domésticos (Canis familiaris) usan la referencia social cuando se encuentran con un objeto desconocido, por ejemplo, sincronizando su reacción con aquella de su propietario. Sin embargo, la cuestión de si, como los bebés humanos, hacen esto cuando se encuentran con una persona desconocida aún no había sido estudiada.
Para ello, se evaluaron las reacciones de 72 perros domésticos (36 perros tipo pastor y 36 molosos) cuando se encontraban con una persona desconocida que se aproximaba hacia ellos con una conducta neutra.
Los personas responsables de los perros fueron instruidas para comportarse de una de las siguientes 3 formas diferentes con respecto al extraño:
• permanecer quietos
• aproximarse
• retroceder.

Los perros realizaron miradas de referencia alternando entre la persona desconocida y su «propietario».
En el caso de que el «propietario» retrocediera, los perros miraron al desconocido significativamente antes y tomaron significativamente más tiempo para hacer el primer contacto con el extraño comparado con la condición de aproximación.
Más allá, en la condición de retroceso los perros interaccionaron más con los propietarios comparado con las otras condiciones.
El sexo del perro (macho, hembra) tuvo un efecto significativo sobre su comportamiento, ya que los machos miraron hacia sus propietarios en la búsqueda de información menos que las hembras.
La raza del perro (pastor, moloso) también influenció en sus reacciones, de modo que fueron los perros molosos los que se comportaron más independientes (menos pendientes del «propietario») que los perros pastores.
Este estudio muestra que los perros domésticos nos usan como referencia social («propietarios») en una situación en la que se aproxime un desconocido.
Por tanto, estos resultados demuestran la existencia de procesos similares en perros respecto a sus «propietarios» y bebés humanos respecto de sus cuidadores, sugiriendo una nueva forma de poder gestionar las reacciones de nuestros perros.
Véase: Duranton, C., T. Bedossa, Gaunet, F. 2016. When facing an unfamiliar person, pet dogs present social referencing based on their owners’ direction of movement alone. Animal Behaviour 113: 147-156.
¿Cómo puedes aplicar esto en tu día a día? Si tu perro tiene miedo, ladra o es agresivo con las personas o perros con los que te encuentras a diario durante el paseo, la forma en la que tú te comportas está influyendo de manera muy importante en su percepción del problema. Trata de no mostrarte dubitativo, no retrocedas ni te quedes paralizado, demuéstrale a tu perro con tu actitud que aquello que para él es un problema, para ti no: camina hacia delante, siempre con curvas, nunca línea recta. Aunque no es la solución al problema, con el tiempo, es muy probable que tu perro disminuya la importancia que tu compañero presta a esas personas o perros.
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Todo se resumiría en: «que tu perr@ sepa que sabes».
Genial como siempre Jose
Muchas gracias, Andrea. Como siempre, un placer compartir criterios. Un abrazo grandote,
Fabuloso artículo. Una responsabilidad (evidente pero a menudo olvidada) confirmada: lo que yo haga influye en mi perro/a. Si mejoro mi conducta social para mi perro/a, mejoro mi conducta social, es decir, mejoro. Un ligero silogismo para decir esos seres peludos nos ayudan/impulsan a ser mejores personas. Muchas gracias por esta genial publicación.
Mil gracias a ti por tus cálidas palabras, José Luis. Es enormemente satisfactorio recibir de vuestra parte unas opiniones tan motivadoras. Esperamos seguir a la altura.
Difiero un poco con este consejo : «Trata de no mostrarte dubitativo, no retrocedas ni te quedes paralizado, demuéstrale a tu perro con tu actitud que aquello que para él es un problema, para ti no: camina hacia delante (siempre con curvas, nunca línea recta)»
Creo que hay distintas escalas de miedos e inseguridades en los perros y que hay perros que pueden encontrarse en una fase en la que aun no estén preparados para avanzar hacia adelante, ni siquiera empleando una curva… a veces es bueno dejarles retroceder para que tomen distancia y vean de manera más tranquila, relajada y con una distancia que ellos consideren más segura observar aquella, persona, animal u objeto que les da miedo. No con ello nuestra actitud quiere decir que nos mostremos inseguros, sin que podemos hacerle ver que para nosotros no es problema, pero que comprendemos su miedo y lo respetamos. Poco a poco se podrá alcanzar ese paso de avanzar hacia adelante haciendo una curva y que el perro pueda experimentar esa sensación de ohhh, pues no era para tanto
No podemos estar más de acuerdo contigo, María. A veces es difícil sintetizar mucha información en artículos tan breves. Efectivamente, nos consta que hay muchos perros que no están preparados para que podamos naturalizar determinadas situaciones con pautas de este tipo. Procederemos a matizar dicha idea. Muchas gracias por tu aportación.